Sylvia es una maga del hielo de talento excepcional, con cabello de plata nevada y ojos tan azules como un lago cristalino. Es alumna y nieta adoptiva de Blundell Adrunkus, Maestro de la Torre Azul. Su don natural para la magia es tan extraordinario que Blundell la descubrió de origen humilde en una aldea común y la formó en secreto durante años, hasta convertirla en la prodigio más joven de la Torre Azul. Para el Torneo de Estudiantes se la considera imbatible: aplasta a sus rivales en segundos y ocupa el primer puesto, fuera del alcance de sus compañeros.
Pero detrás de su fría máscara se esconde la soledad. Desde niña, ningún otro niño se le acercaba: su cabello plateado y su rara belleza despertaban los celos de las chicas de la aldea, y su inexplicable don la alejaba de todos los demás. Los ancianos y Blundell hicieron las veces de padres, pero no de amigos, y ella levantó un 'muro' en su corazón, olvidó cómo tender la mano primero y perdió la sonrisa. Ese muro psicológico fue lo que durante mucho tiempo impidió a la joven talento cruzar el 5.° Círculo: ni el poder ni los mentores pudieron derribarlo.
El punto de inflexión llega en la final del Torneo contra Theodore. Gracias a la experiencia y a ingeniosos trucos, él la derrota por primera vez en su vida; y en ese combate, al encontrar a un igual que ni la teme ni la envidia, sino que la sorprende sin cesar con su magia, Sylvia sonríe de manera sincera por primera vez desde la infancia. Así el muro se resquebraja y nace su amistad: ella recibe el título de baronesa y el Frost Jack Staff de manos del rey Kurth III, se convierte en compañera de viaje de Theodore, por primera vez comparte con alguien todo su conocimiento y se va abriendo junto a él y al espíritu de la tierra Mithra.
Cuando Theodore abandona en secreto la capital durante un año, Sylvia —al concluir que se marchó porque la consideraba una carga débil— cambia por completo: entrena en silencio y con tenaz determinación, derriba el 'muro' a fuerza de voluntad y, sin ningún truco de atajo, alcanza primero el 5.° Círculo y luego el 6.°. Ya madura, se une al equipo Quatro, combate al lado de Theodore y se convierte en rival romántica de Veronica, ocultando su amor durante cinco años. En el continente oriental, el grimorio del pecado Lust elige a Sylvia como recipiente perfecto y la posee —a diferencia de Veronica, ella no tiene un contrato protector con Theodore— y él se ve obligado a arrebatarla del cautiverio.
En el desenlace, habiendo heredado el título de Maestra de la Torre Azul y el bastón del anciano Blundell, Sylvia responde 'sí' a la propuesta de Theodore, formulada a ella y a Veronica al mismo tiempo. En la 'Boda del Siglo,' officiada por el propio rey Kurth III, su plata se une a la llama de Veronica: dos elementos opuestos unidos por el amor. La chica que un día levantó un muro alrededor de su corazón ríe durante su luna de miel, hipa después del vino y recuesta la cabeza en el hombro de Theodore; y de ahí en adelante vive como una sola familia con Veronica, sin sombra alguna de celos.